| I & E en El Páramo de La Culata, Mérida - Venezuela |
Por primera vez en los 7 años que llevamos como padres tomamos vacaciones en el período de vacaciones escolares, siempre aprovechabamos la época de Octubre para vacacionar con temporada baja, este año con nuestra hija iniciando 3er Grado ausentarnos 4 semanas del cole iba a complicarnos un poco la vida a los tres, aunque también esta decisión fue consecuencia directa de otros planes de los que mas adelanté les hablaré y que tienen que ver con que en nuestro país actualmente es díficil hacer una planificación a mediano plazo. A principios de año conseguimos pasajes para otra fecha y punto, se toman, te adaptas a ello, cambias tus planes, es lo que hay, sigues adelante, te reorganizas.
Quisiera decir con orgullo que todo en mi vida ha sido una sucesión de hechos planificados, a excepción de la carrera que escogí, todo lo he programado... y no lo digo con orgullo porque muy en el fondo sé que por ello cargo este dolor perenne en el brazo y sufro tanto de alergia. Y así por varios factores dos años después de tanto planear este mes de agosto nos montamos los tres en el carro con el plus de la compañia de mi mami, y recorrimos apróximadamente 3.000Km, atravesando los estados de Bolívar, Guárico, y Cojedes para llegar a mi querido Portuguesa, mi tierra natal Guanare en donde después de una cantidad vergonzosa de años compartí un poquito con gran parte de muchos familiares: de sangre, de años, de vecindad, de madrinaje, familia toda querida y presente en gratos recuerdos de las vacaciones de mi niñez. Eso de recorrer las calles y enseñarle a tu hija y esposo cada rincón que recorrias con anécdotas incluidas en un ejercicio que les recomiendo, tal vez ellos queden aturdidos, pero uno queda felíz y agradecido con la vida al ver el camino recorrido hasta el "hoy en día".
Continuamos a Mérida, en donde cada uno de nosotros se enamoró a su manera, en donde la cantidad de tonalidades verdes no la imaginas, en donde sientes verguenza por sorprenderte ante la amabilidad y calidez andina, porque significa que en algún momento la he perdido, no porque sea andina, que no lo soy, sino porque así debemos ser todos. Lugares tan mágicos como el Páramo de La Culata que caminamos bajo llovizna, La Laguna de Mucubají que nos congeló las orejas, el Collado del Cóndor, y paro de contar, y el punto de este post es porque este recorrido significó un contraste de sentimientos muy grandes.
Alegría y tranquilidad a la vez, ver esas montañas sembraditas de lado a lado, papas, coliflor, ajo que respirabas a metros de pueblito en pueblito, lechuga, cebollin, lo que imagines allí lo tienen sembrado o en semillas listas ser recibidas por la tierra recién arada, vegetales en impresionantes tamaños, creo que mientras mas lejos viajan mas pequeños los mandan, porque aquí en mi ciudad nunca veo esos pimentones del tamaño de una piña. Increibles las vacas Holstein con esa inclinación y altura tranquilitas pastando, y se atreven a seguir subiendo, perdimos la cuenta de los rebaños en el espectacular camino a La Azulita. Un orgullo enorme de ver tanta belleza, tanto trabajo y entrega con cada señor arando ó llevando sus sacos a cuestas ladera abajo, pero también nostalgia, mucha nostalgia.
Cuando inicié este blog en busca de como titularlo tuve muchas dudas, porque una Mamá Venezolana hoy en día hace maromas para llenar su nevera ante la escasez y alto costo de la vida, una mamá venezolana tiene cuatro ojos para bajarse y subirse de su carro por la inseguridad, una mamá en mi querida Venezuela vive de preocupaciones, trabaja día a día, mientras guarda esperanzas de que todo va a cambiar que se le van apagando poco a poco pero que al día siguiente renacen de nuevo, pero de eso no quería yo hablarles, eso ya lo sabemos de una u otra forma y no son estas vivencias que deseo compartir con ustedes, no. Es por ese Santuario de La Virgen de Coromoto en Guanare en donde agradecí y pedí a mi Virgencita, es por ese Páramo que nos recibió con chocolate caliente y fresas con crema, es por todos aquellos que ví haciendo su trabajo con una sonrisa en esas montañas verdes, es por tantos lugares y personas especiales que tiene este país que de forma silente creen, sueñan, trabajan, aportan, suman. Esto que vivimos es pasajero me digo a mi misma a ratos convenciendome, lo eterno esta allá en aquel suelo fértil, en aquella mano callosa, en aquel rostro surcado de arrugas cruzado de una genuina sonrisa.
Retornamos para el regreso a clases, felices y agradecidos por las experiencias, llenos de recuerdos, mi hija formó sus primeros recuerdos de vacaciones tal como yo a su edad, volvimos a la rutina del trabajo, de la jornada diaria, al correcorre de salir a tiempo de casa, desayuno, uniforme, lonchera, tacones y listo a enfrentarnos al día... lejanas quedan esas bellas montañas en mi recuerdo y la lejanía me arruga el alma porque se hará más grande con el pasar de los días.
Querida Indhi, que lindo que pasaron unas merecidas e increíbles vacaciones los tres juntos! Y es que lugares como Merida, son la verdadera Venezuela que uno extraña demasiado.. Super escrita, una buena manera de canalizar "el dia a dia", siempre viendo el vaso "medio lleno" y no "medio vacío" a pesar de las circunstancias nada fáciles en nuestra querida Venezuela. Abrazos
ResponderEliminarGracias CB por leerme y por tus palabras ☺️
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