Recuerdo cuando estaba pequeña, una que otra vez me portaba "mal", terminaba con unos correazos en las piernas, ojo, cero traumas con eso, siempre he pensado que con una reprimenda a tiempo nos evitamos a futuro males mayores, el punto es que terminábamos llorando, mi mamá mientras vaciaba el tubo de Irodoy o como se escriba (una crema mentolada que guardaba en una gaveta para estas ocasiones) y yo mientras prometía portarme bien.
Como en el camino de la maternidad nos vamos llenando de autoproclamas yo aun no compro el Irudoy... Recito mi discurso con vehemencia a mi hija de 7 años: -Ud señorita no es un animalito sin inteligencia a quien tenga que pegarle para que asocie el dolor con la acción. Así que haga caso y blablabla... Y funciona, siempre, Bueno casi siempre. Hasta que llega ese momento en que muchos factores se conjugan y, pierdo los estribos. Tampoco pasa a menudo a dios gracias, mi hija entre tantas bendiciones es de carácter dulce y tranquilo, muy consentida eso si, lo que es diferente a ser malcriada, eso no. Conoce los límites, sus deberes, sus derechos y las normas de nuestro día a día, y yo tipo loro se los repito a menudo... Pero niña al fin en algunas situaciones olvida todo ese discurso y en consecuencia yo olvido mis proclamas!! O la cosa es al revés?
Hace poco estalló en drama por un remedio que "sabia feo" palabras mas palabras menos por 5 minutos perdí estribos, retrovisor y parabrisas, de nada sirvió mi discurso, mis lecturas y mis ommmmmm... Y el punto es que después de los gritos y el sentido mas por mi que por ella manotazo que le dí, la debida explicación y la lavada de cara mi tristeza estoy segura era la viva imagen de mi mama con el Irudoy hace 30 años atrás... Terminé con el corazón arrugado. Fallé. Pero quien dijo que todo esta escrito? Quien dijo que como madres no nos íbamos a equivocar unas cuantas veces? La diferencia esta en como nos autoevaluamos luego y tomamos nota de que hacer en una próxima caída o por lo menos que solo sea un trastabilleo del que podamos enderezarnos con rapidez.
Decir que la próxima vez voy a hacer las cosas mejor me anima aunque no este del todo segura, tener a su papi al lado para que me de una perspectiva distinta me da un tanto de tranquilidad, y pensar que todas de alguna manera tenemos nuestra cremita mentolada en el cajón y en alguna oportunidad la usamos me hace sentir más humana, y más mamá por eso mentalmente repaso mi consigna de que no tengo un animalito en casa, que tengo una personita que tiene su propia personalidad, quien día a día crece y se desarrolla y a quien le debo el doble de la paciencia y empezar a contar entonces hasta 15.
Un abrazo a todas... I
| "Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, invólucrame y lo aprendo" Benjamin Franklin |
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