domingo, 12 de abril de 2020

Nació la musa.


A los 13 años mi papá me sorprendió con un regalo: una batidora!, sorpresa, tanto porque mi papá para esa época y hasta escasos 12 años atrás era lo mas parecido a un muro infranqueable al que solo le oía murmurar entre dientes: -dios te bendiga como por el hecho de que era una batidora. Y allí como leí una vez a Arjona decir, nació la musa. Una amiga de mi mamá nos visitó solo para que su hijo me enseñara a hacer una torta, si, su hijo menor que yo. Y la primera torta que aprendí a hacer es la torta sencilla, burrera como le dice mi papá, y poco a poco me di cuenta que mas tardaba yo preparándola que mis papas y hermanos comiendósela, empezaron los halagos porque quedaba divina y empezó la pasión. Desde ese momento no he parado. Hornear para mi es un escape. Estoy contenta, horneo, estoy triste, horneo, estoy ansiosa, horneo, estoy fastidiada, pues al horno me voy. Aunque ultimamente no me organizo bien y me falta tiempo.

Así que no fue difícil elegir con cual receta inaugurar mi recetario. Con el tiempo y gracias a mi querida amiga y siempre recordada Dominga supe que le decían la receta del 1,2,3 una de las muchas cosas que unió nuestra amistad fue el horno, ella si que era una verdadera amante de la cocina, porque no solo postres cocinaba y con una facilidad envidiable.

Por cierto, la batidora aun existe. Me acompañó todos estos años y ahorita me pregunto porque no la traje conmigo.

Es muy sencilla de hacer. Les dejo el enlace directo a mi pagina de Instagram. Avisenme si la hacen porque tendran un exito rotundo.


https://www.instagram.com/p/BThkxT_glh-/?utm_source=ig_web_button_share_sheet


No hay comentarios:

Publicar un comentario